LA MIRADA EMBELESADA DE PELÉ


Pelé tenía apenas nueve años cuando Brasil perdió contra Uruguay el partido por el título de la Copa Mundial de la FIFA 1950™.

“Por primera vez vi a mi padre llorar, y fue por esa derrota”, contó a FIFA.com en 2014. “Recuerdo que le dije ‘no llores papá, voy a ganar el Mundial para ti”.

Pelé admitió que se trataba de un intento espontáneo y fútil de levantar la moral de su progenitor. “Fue lo que me salió, no sabía qué otra cosa decir”, explicó.

Aun así, ocho años más tarde, ese niño ya se había transformado en una prodigiosa estrella de la Seleção, y estaba a punto de cumplir aquella promesa. Lo haría a lo grande, además: anotando un sensacional doblete —con el que alcanzó un registro de seis goles en el torneo— en la contundente victoria de los suyos por 5-2 sobre el país organizador, Suecia.

Ni siquiera los jugadores suecos pudieron ocultar su asombro. “Después del quinto gol, yo ya no quería marcar a Pelé. Quería aplaudirle”, confesó el centrocampista Sigge Parling.

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