FINAL 8 DE BÁSQUETBOL

Los formoseños dieron la sorpresa. Una intensa defensa, un primer cuarto perfecto y su inteligencia en el final le permitieron ganarle al mejor de la fase regular (9-0). Va con Gimnasia.

Boca 66 – La Unión 71

El básquet es así. No importa que el que esté del otro lado sea el de mayor eficiencia, el equipo menos goleado, el más asistidor, el que más balones robaba por encuentro, o el segundo en porcentaje de dobles. El básquet es así: un día se puede tener una mala tarde, y todo el trabajo realizado durante los primeros nueve encuentros, en los que ese elenco se lució con bastones y galeras, puede quedar sin efecto alguno más que el recuerdo de lo que podría haber sido.

Y La Unión, sin ser el favorito y silbando bajito, como lo vino haciendo durante toda la competencia, demostró que el básquet es así. Los dirigidos por Jápez mantuvieron la intensidad defensiva que los trajo hasta el Final 8 y sorprendieron al Boca que llegaba sin conocer la derrota, en lo que fue quizás el primer batacazo en Córdoba. Ahora, mañana, enfrentará a Gimnasia de Comodoro.

Un primer cuarto implacable, donde con esa aguerrida defensa formoseña no le permitieron a los de Gonzalo García estar cómodos en el Sandrín, hizo que La Unión comenzara a dominar las acciones sin inconvenientes, e incluso llegara a sacar 12 tantos de diferencia (24-12), con un Maldonado que ya empezaba a demostrar lo que sería su tarde. Pero claro, después de ese mal comienzo, Boca se iba a venir con todo, y así fue: de la mano de Aguerre y Boccia, y un gran aporte del debutante Vargas en la pintura se fue acercando, y hasta llegó a pasar al frente.

Pero ahí estuvo la clave de Jápez y sus players: nunca perdieron la calma. Siempre se mantuvieron tranquilos, con la sapienza de Maldonado (17) en la distribución del juego, la experiencia de Podestá (13) y de Tabarez (12), la conducción quirúrgica de Ferreyra, y la energía de Thygesen, más los aportes siempre interesantes de los extranjeros Crawford y Cutbertson. Y claro, la defensa.

El equipo semifinalista priorizó, al no estar Schattmann, que Boca apueste más por los tiros de tres puntos que por atacar el aro, y le salió bien: dejaron a su rival en 6/27 (22%), la efectividad más baja de Boca en el torneo; aunque que no pudieron frenar del todo el goleo en la pintura (21/34 2P, 40 puntos en la zona). A La U le alcanzó el 18/33 en 2p y 7/21 en 3p para sumar los 71. Pero como dijo su entrenador en la transmisión: «lo importante fue dejarlos abajo de 75», lo que les valió el boleto a las semifinales del Súper 20.

Paciencia e inteligencia, esas fueron las virtudes de La Unión para saber doblegar a un equipo que nombre por nombre se denominaba superior nombre por nombre. Es verdad que la ausencia de Leonardo Shattmann planteaba interrogantes, esos mismo que «Chiche» Japez con absoluta paciencia desde la banca supo detectar y hacer valer en cada instante a su equipo. Jonathan Maldonado, capitán y figura de la noche, adjuntó a su planilla la suma de 17 unidades, 3 rebotes, 4 asistencias con 18 de valoración. Intensidad y presencia en todo el rectángulo, eso fue lo que caracterizó al escolta, siendo un verdadero dolor de cabeza para la defensa azul y oro.

Boca intentó, la mayoría de las veces corriendo desde atrás, despositando en Aguerre (16 unidades) y Boccia (14 unidades) el juego hacia el canasto. La pintura fue una de las facetas débiles que tuvo el conjunto dirigido por Gonzalo García. Impreciso Nesbitt, quien hasta entonces había sido una de las cartas superiores del plantel, hizo que el balón no fluyera ni circulara como en partidos anteriores.

 

 

 

 

 

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