Murio Cristino “Kity” Centurión
El deporte de la provincia se viste de luto. En la tibia mañana de julio, el mismo mes que lo vio nacer, se apagó la luz de una de las máximas leyendas futbolísticas de nuestra tierra. Este miércoles, a los 72 años, falleció Cristino “Kity” Centurión en el Hospital del Distrito Sanitario N° 8 «Eva Perón» de la ciudad capital.
Nacido el 24 de julio de 1954, Centurión fue la encarnación perfecta del mediocampista total: un exquisito volante ofensivo dotado de una visión de juego periférica, un despliegue físico inalcanzable, una técnica individual sublime y una notable cuota goleadora que lo llevó a romper fronteras.
Su camino con la pelota comenzó a principios de la década de 1970 en las divisiones inferiores del Club 1° de Mayo. Sin embargo, su nombre cobró verdadera trascendencia regional en 1976, cuando formó parte del inolvidable plantel de Sportivo Patria que logró la histórica clasificación al Torneo Nacional de la AFA, una hazaña que aún resuena en las páginas doradas del deporte local.
Su talento no tardó en cruzar las fronteras nacionales. En Paraguay, vistió con maestría las camisetas de los gigantes Guaraní, Sol de América y Olimpia. Su refinado estilo de juego lo catapultó también al Viejo Continente, donde defendió los colores del Anderlecht de Bélgica, para luego edificar un idilio indestructible en las canchas colombianas con el Deportes Tolima y el Deportivo Cali.
En 1986, el destino le propinó un golpe injusto. Tras integrar la preselección paraguaya en la antesala del Mundial de México, un conflicto burocrático con la posesión de su pase lo privó, en la mismísima puerta de entrada, de disputar la cita máxima del fútbol ecuménico.
Lejos de los flashes internacionales, «Kity» regresó a su Formosa natal para devolverle al fútbol local todo lo aprendido. Volvió a calzarse los botines en Sol de América, Estrada y Defensores de América. Tras su retiro, volcó su experiencia desde el banco de suplentes como director técnico profesional, comandando tácticamente a 1° de Mayo, Sol de América y 17 de Agosto.
Más allá de sus logros con la pelota, Centurión deja un vacío inmenso en el plano humano. Fue un hijo ejemplar, un hermano presente, un esposo amoroso, un padre dedicado y un amigo incondicional. Aquellos que lo conocieron coinciden en una máxima que define su existencia: fue humilde en la grandeza y verdaderamente grande en la humildad.
Hoy el fútbol llora su partida material, pero la eternidad abre sus puertas para un hombre que ya camina junto a las grandes glorias de nuestra historia deportiva. Hasta siempre, Maestro.
Amante de los encuentros con amigos, valioso guitarrista y cantor, lo despedimos con la primera y última estrofas de su canción preferida: Zamba para no Morir.
Romperá la tarde mi voz
Hasta el eco de ayer
Voy quedándome solo al final
Muerto de sed, harto de andar
Pero sigo creciendo en el Sol
Vivo
—
Al quemarse en el cielo la luz del día
Me voy
Con el cuero asombrado, me iré
Ronco al gritar que volveré
Repartido en el aire a cantar
Siempre
—
FOTO: La última entrevista concedida por Centurión fue al periodista Alfredo Domínguez en el programa El Deporte en la Memoria que se emite por el Canal 3.