El fútbol formoseño tiene esa magia inigualable de las historias que se transmiten de boca en boca, como un mito que se agiganta en las noches de café. En el álbum de los recuerdos dorados de Formosa, hay una página muy especial guardada con aroma a nostalgia, tablón y aserrín: la campaña de Sarmiento en el Torneo del Interior 1993-1994. Una época donde los sueños de grandeza viajaban en colectivos de línea y el fútbol del interior encendía una pasión que hoy añoramos con el pecho apretado.
Aquella temporada no fue una más. El club «Taninero» pateó el tablero de la normalidad y sacudió el mapa futbolístico al contratar a una dupla técnica con chapa de Selección y tonada de Boedo: Miguel Ángel Tojo y Roberto «Oveja» Telch. La llegada de estos dos próceres de San Lorenzo de Almagro transformó la modesta rutina formoseña en una verdadera revolución profesional.
Un plantel con tonada guaraní y mística de Primera
Quienes peinan canas recuerdan con un brillo especial en los ojos los nombres que pisaron las instalaciones de la Federación Médica y el Centro de Educación Física durante aquella exigente pretemporada. Sarmiento armó un verdadero seleccionado regional.
Desde el vecino Paraguay llegaron jerarquía y clase pura: el talento indiscutido de Adolfino Cañete, la seguridad de Alberto Salinas, Mariano Gaona y los goles que prometía Jorge Abente. A ellos se sumaron la experiencia de hombres curtidos en el barro del ascenso bonaerense como Alejandro Mulet y Guillermo Escalante (ex Quilmes), el tucumano Alejandro Doroni, el aporte chaqueño de Raúl Ojeda y Osvaldo Gómez, y el orgullo de la tierra propia con los locales Eugenio Sotelo, Fabián Merlo, Camilo Espínola, Reynaldo Giménez, Juan Yahari, Arnulfo Ayala y Virginio González.
La ilusión se mudó por unos días a la localidad paraguaya de Piribebuy para el tramo final de la preparación. En juegos amistosos en el estadio Don Antonio Romero, Sarmiento tuteó a los gigantes, midiéndose en amistosos de alto vuelo contra el Lanús de Primera División y el mítico Olimpia. El perfume a hazaña estaba en el aire.
La mirada atenta de Alfredo Domínguez
Si hoy podemos reconstruir con precisión milimétrica cada detalle de aquella gesta, es gracias a la pluma y el micrófono de un imprescindible del periodismo formoseño: Alfredo Domínguez. Con el Diario El Comercial bajo el brazo y una libreta repleta de anotaciones, Domínguez fue la sombra de aquel plantel.
El periodista, testigo privilegiado de la intimidad del grupo, capturó para la posteridad las pausas del entrenamiento, las palabras de Tojo bajo el calor agobiante y la ilusión de un pueblo que se permitía soñar. Nadie como él para retratar la ambición de un proyecto que, lamentablemente, el destino del fútbol no quiso coronar con la gloria del ascenso.
El veredicto de la redonda
La pelota, caprichosa como siempre, dictó otra sentencia cuando la competencia oficial encendió las luces. A pesar de los nombres y la jerarquía, al equipo le costó afianzarse en el impiadoso terreno del Torneo del Interior. Fue una campaña de transpiración y paridad absoluta, alternando tardes de gloria con domingos de frustración frente a rivales durísimos como el vecino 13 de Junio de Pirané, Guaraní Antonio Franco de Posadas, Patronato de Paraná y Gimnasia de Concepción del Uruguay.
El objetivo de la clasificación se escapó entre los dedos, pero la huella quedó marcada a fuego. Poco después, Tojo mudaría su sabiduría a los juveniles de la AFA junto a Pékerman y Tocalli, demostrando que su paso por Formosa no fue una casualidad, sino el reflejo de un docente del fútbol.
El viento se llevó los ecos de aquellos gritos de gol y el cemento hoy guarda el silencio de los años que pasaron. Sin embargo, cuando un hincha de Sarmiento mira al horizonte, todavía puede ver a lo lejos la estampa elegante de Tojo y Telch, el recuerdo vivo de un plantel de estrellas y la crónica fiel de un Alfredo Domínguez que firmó, con tinta de nostalgia, la época en que Formosa se animó a soñar en grande.
FOTO: Miguel Ángel Tojo técnico de Sarmiento es entrevistado por Alfredo Domínguez en la concentración de Sarmiento en la localidad paraguaya de Piribebuy.